
Louis de Pointe du Lac:
Tantos años han pasado,
que no se cuanto tiempo me he perdido
No sé si mis caricias te han hecho falta,
o si todavía me buscas en esas calles solas
o en el sonido del piano que espera complacido.
Que lloren el crucifijo de tu vientre,
y miren las cenizas que el viento ha traído.
refúgiate aquí conmigo,
y pasemos la noche de ayer y la de hoy,
que la de mañana todavía no la he escrito.
Hoy te busco en bulevares de media noche,
y en teatros marchitos por el tiempo.
Oh, Claudia...
baila sola esta noche y siente el sudor sobre tu cuerpo,
que esa es nuestra música y así son nuestros versos.
Claudia:
Cuanto tiempo sin sentido
muchas han sido las madrugadas,
en las que ayudada por sombras,
las sombras de tu ausencia
mas no las de mi evocación,
te he buscado, te he llorado
Sin ti no quiero inmortalidad
para que eternidad, no hay verdad
de rojo tiñen mis lamentos las calles
apago las farolas a mi paso
con un clamor que hiela su fuego
dejando solo dolor en la oscuridad
Lo antepongo, lo prefiero
en tinieblas, en nebulosidad
así es como he elegido deambular
para que el resplandor en mis ojos
si no tengo tus caricias para sustentarlo
No te recuerdo, porque no te olvido
no hay mañana, porque el ayer no deja ser
Louis amor mío...
rocía con la sangre inocente
mis cenizas esparcidas
que quiero dejar de ser niña
despójame de mi miedo a ser mujer
Escribe de nuevo versos para mi
escribe versos infinitos mientras bailo para ti
en esta noche, en la de ayer
sigamos el ritmo de las teclas viejas del piano
que su melodía nos acompañe a escribir el porvenir
Ahora antes de que aclare el día...
Louis:
Ahora tocas mi sombra,
Claudia:
Sin como, sin porque
seguiré esperando el tiempo sin reloj
carente de campanas que marquen el día
bebiéndome hasta el cansancio
la sangre de la soledad
En esta mi hora mas fría
sigo sin poderte hallar
Mírenme ojos indignos
que esta noche voy a bailar
en medio de teatros empolvados
melodías añejadas por el tiempo
besos evaporados con lágrimas
Privada de escuchar tu amor hecho poesía
de esos ojos que disfrutan verme sudar
mojando con él mi amor, el tuyo
besando tu sombra indolente
anhelando tu compañía
dejándole a la noche los clamores
los te extraño, los te quiero
Querido amigo mezquino
que me mira, que sonríe complacido
abrígame en este abandono
dame refugio, no de amante, de consuelo
déjame descansar de este destierro
Su silueta se refleja junto a la ventana
que observa a través del cristal?
a quien acecha con mirada despiadada?
acaso las calles pobladas con estertores de mortales
en mi letargo escucho un bastón alejarse
un silbido apagarse
Louis donde estás?
no me niegues mas tu compañía
Mira!...
ya se perfila el día
Lestat de Lioncourt
La niebla espesa
lo vuelve todo confuso
los adoquines húmedos
cuyo brillo refleja pesares
de ánimas desangradas
de amores y desamores
de verdades y mentiras
de ausencia, agonía, apatía
la suya, la de ella, la mía
No bailes mas dulce niña
descansa esta noche bendita
duerme tus rizos dorados en mi lecho
entre velos de seda rojo caoba
cojines de pana con olor a burdel
Desde la ventana velo tu sueño
alejo mis peores temores
les doy de beber sangre contaminada
Él está afuera
te ha contemplado bailar
todo lo ha visto
mas no sabe nada
El miedo lo vuelve mas viejo
las dudas lo acaban
la traición lo condena
La ira apaga su silbido
el bastón lo quiebra su desconsuelo
el sombrero de copa oculta su pesar
mientras su mano atesora el relicario
cargado del amor hecho poesía
Si, antiguo amigo, ella está aquí
mas no te ha dejado de amar
Oh! Claudia callaré ante ti
el perjurio de esta noche
el pecado que he cometido
No!
no mires, el sol ha salido
la sombra de tu amado ha desfallecido
P.D. escrito en una noche de vampiros, de temores, de deseos... Gracias Louis.