la fría, la perdida,
la que jugaba de madrugada.
Ahora tocas mis palabras,
aquellas con que el viento reía
corría, escondía y también lloraba.
¿A quien le pides inmortalidad?,
si es tu sangre la que derrama la vida.
y dime, sueño mío,
¿cuales son las calles que roban el color
y hace perder a los hombres
entre caminos estrechos,
y entre caminos de fantasía?.
Oh Claudia, alegría mía...
No te pierdas en la oscuridad,
en la llamas vanas de la vida;
disfruta la noche en soledad,
y sigue esperando mi eterna compañía.
Baila dulce, princesa mía,
entre esas calles solas,
y entre las farolas de la envidia.
Tu cuerpo llama a la noche entera,
y ella te conquista.
dolor, amor, confusión,
pasión entre las avenidas.
Baila junto al piano,
baila con estos besos de poesía,
yo te miro cada noche,
en silencio, yo te hago compañía.
Si quieres enójate con el mundo,
o calla la vos unos cuantos días,
pero no me quites nunca la posibilidad,
de que el viento te susurre,
"este será tu sueño"
oh niña traviesa,
oh amada mía.
Dime que me amas y que me quieres,
por que el sol apunta ya de salida,
dime cuanta sangre he de dar,
si con esto te basta,
tu inmortalidad,
las caricias,
los abrazos,
las lágrimas
historias en fusión,
venas con poesía.
Claudia:
Sin como, sin porque
seguiré esperando el tiempo sin reloj
carente de campanas que marquen el día
bebiéndome hasta el cansancio
la sangre de la soledad
En esta mi hora mas fría
sigo sin poderte hallar
Mírenme ojos indignos
que esta noche voy a bailar
en medio de teatros empolvados
melodías añejadas por el tiempo
besos evaporados con lágrimas
Privada de escuchar tu amor hecho poesía
de esos ojos que disfrutan verme sudar
mojando con él mi amor, el tuyo
besando tu sombra indolente
anhelando tu compañía
dejándole a la noche los clamores
los te extraño, los te quiero
Querido amigo mezquino
que me mira, que sonríe complacido
abrígame en este abandono
dame refugio, no de amante, de consuelo
déjame descansar de este destierro
Su silueta se refleja junto a la ventana
que observa a través del cristal?
a quien acecha con mirada despiadada?
acaso las calles pobladas con estertores de mortales
en mi letargo escucho un bastón alejarse
un silbido apagarse
Louis donde estás?
no me niegues mas tu compañía
Mira!...
ya se perfila el día
Lestat de Lioncourt
La niebla espesa
lo vuelve todo confuso
los adoquines húmedos
cuyo brillo refleja pesares
de ánimas desangradas
de amores y desamores
de verdades y mentiras
de ausencia, agonía, apatía
la suya, la de ella, la mía
No bailes mas dulce niña
descansa esta noche bendita
duerme tus rizos dorados en mi lecho
entre velos de seda rojo caoba
cojines de pana con olor a burdel
Desde la ventana velo tu sueño
alejo mis peores temores
les doy de beber sangre contaminada
Él está afuera
te ha contemplado bailar
todo lo ha visto
mas no sabe nada
El miedo lo vuelve mas viejo
las dudas lo acaban
la traición lo condena
La ira apaga su silbido
el bastón lo quiebra su desconsuelo
el sombrero de copa oculta su pesar
mientras su mano atesora el relicario
cargado del amor hecho poesía
Si, antiguo amigo, ella está aquí
mas no te ha dejado de amar
Oh! Claudia callaré ante ti
el perjurio de esta noche
el pecado que he cometido
No!
no mires, el sol ha salido
la sombra de tu amado ha desfallecido
P.D. escrito en una noche de vampiros, de temores, de deseos... Gracias Louis.